Típico, mirás una película de terror y pasás una semana entera sin poder dormir. O pasás días enteros tratando de olvidar la peli viendo o leyendo cosas divertidas que te distraigan. ¡O peor aún! Te afecta tanto que pensás que en cualquier lugar y momento aparecerá el fantasma o el asesino psicópata que viene por vos.

A continuación te presentamos una serie de situaciones con las que estamos seguros te identificarás.

Escuchás ruidos extraños en toda la casa.

 

Cuando terminás de ver la película y te vas a acostar, agarrás cualquier cosa que tengás a la mano para defenderte (por si hay algo por ahí).

 

Sentís que te están observando y en algunos casos hasta mirás sombras.

 

Cantás, hablás solo y en voz alta o hacés cualquier clase de ruido hasta que llegás a tu cuarto.

 

Por más necesidad que tengás, preferís aguantarte las ganas de ir al baño.

 

Si estás con tus amigos, mejor que ellos salgan primero.

 

Ni se te ocurre moverte y preferís quedarte a dormir en el lugar donde estás; tratás de no hacer ningún tipo de ruido, incluso ¡no querés ni respirar!

 

Cambiás inmediatamente de canal cuando algo te asusta mucho. En ese momento, los dibujos animados son tus favoritos.

 

Encendés todas las luces que podás.

 

Revisás cada rincón de la casa para cerciorarte que todo está bien, ¡pero sí te pensás el que está debajo de tu cama!