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Los besos son tan complejos que la ciencia y la historia se unen para mostrarnos todos sus detalles. ¿Estás listo?

El 10% de la población mundial no se besa. Por increíble que parezca, algunos grupos humanos muestran su afecto de otras maneras, como el beso esquimal.

El beso no es exclusivamente humano. Otras especies se besan para comunicarse o mostrar sus sentimientos, incluyendo a los chimpancés y los suricatos.

Un beso requiere la coordinación de 146 músculos,incluyendo 34 faciales y 112 posturales. Esto quiere decir que es un gran ejercicio.

Cada beso ayuda a mejorar el sistema inmunológico,pues varía 20% de las bacterias de cada individuo.

Se cree que las civilizaciones antiguas conocían el beso, incluyendo la egipcia y la judía. También se han hallado textos que describen los besos en la India, y se cree que fue Alejandro El Grande quien introdujo esta costumbre en Occidente.

Al besarse, se segregan hormonas en el cerebro. La dopamina produce placer, es por ello que sentimos que los besos son muy ricos y agradables. Además, al besar a alguien por mucho tiempo, se segrega oxitocina, también una hormona pero que, en este caso, produce sensaciones de relajación y paz.

El beso más largo duró 58 horas, 35 minutos y 58 segundos, de acuerdo a los Récords Guinness, entre Ekkachai y Laksana Tiranarat, de Indonesia.

El nombre del temor o fobia a los besos es filemafobia, ¡increíble!

En 1930, el Código Hays, de Hollywood, casi acaba con los besos en las películas pues, a menos que los actores estuvieran de pie, tuvieran un pie en el suelo si estaban recostados y los besos no duraran más de 3 segundos, no podían presentar el film.